Liliput, Isabel Gómez
LILIPUT, ISABEL GÓMEZ
La exposición Liliput, de la artista Isabel Gómez, se exhibe en el Centro Cultural Galileo de Madrid. Esta exposición es un recorrido por la vida de la artista, en la que sus momentos más difíciles se representan en la figura de su hija, estas obras obras están inspiradas en algunos de los pasajes de la historia de Gulliver, siendo la hija la protagonista de la historia.
La exposición comienza en el centro de la sala, con un vestido verde que flota al borde de un tablón, esta primera obra es la que sirve de portada a la exposición. Personalmente esta obra me transmite la angustia y el temor que te inundan cuando una situación te sitúa a un solo paso del vacío. Llama la atención la convivencia de la angustia y la esperanza (el vestido verde): la esperanza es lo último que se pierde.
En la misma sala encontramos Libertad Vigilada, una obra con la misma temática de resignación, sin ápice de oposición a los reveses que le da la vida. A pesar de la corta edad de los protagonistas, se puede apreciar en su expresión corporal una conducta de sumisión causada por el sufrimiento y la aceptación de un único camino posible.
Libertad Vigilada, Isabel GómezFotografía: Beatriz Martínez
La exposición continúa en la sala contigua (a la izquierda) con dos cuadros: Naufragio y Laputa en los que se relata el cambio que sufre la protagonista ante una situación traumática (la muerte de su marido) y la explosión de sentimientos que esto supone.
La siguiente obra, El Puente, supone a mi modo de ver, un cambio en la forma de sobrellevar la situación. Desde una explosión de sentimientos centrada en sí misma, pasa a la abnegación y sitúa a sus seres queridos por encima de ella, permitiendo que la utilicen como pilar de apoyo. Y pasando ella a un segundo plano, mitigando el dolor del resto.
El Puente, Isabel GómezFotografía: Beatriz Martínez
Que todos los auténticos creyentes casquen sus huevos por el extremo conveniente, muestra a la protagonista sosteniendo un barco de papel mediante un hilo. Desde mi punto de vista lo que sostiene son sus propias fuerzas para mantener a flote al resto. Mientras tanto, a su alrededor todo se oscurece (reflejando la tonalidad de su vestido).
La obra Justicia es la perfecta continuación, en la que la impotencia y la tristeza vencen a la esperanza y los colores se desvanecen. La protagonista, ya prácticamente rodeada de oscuridad, trata de mantener las flores tras las que se esconde (las apariencias). En su expresión se aprecia lo cerca que se encuentra de su propio límite.
Justicia, Isabel GómezFotografía: Beatriz Martínez
La siguiente sala se podría considerar la liberación de la protagonista en la que acaba el duelo. Esta compuesta por tres obras; la primera, Paradoja, está inspirada en el pasaje en que Gulliver orina sobre el castillo para sofocar el incendio. La protagonista decide mitigar su dolor, apagar el fuego que le quemaba por dentro repentinamente. El centro de atención estético se corresponde con el sentimental: el fondo blanco, resalta la figura negra de la protagonista mientras que en su interior vuelve a ser ella la que toma las riendas de su vida.
Justo enfrente de Paradoja encontramos Corred, malditos, la protagonista se deshace de sus ropas. Harta de ser la mártir de sus propios demonios (representados por los liliputienses que le atacan lanzando flechas) se desnuda, el primer paso para liberarse de las cadenas que ella misma se había impuesto tras la muerte de su marido.
Corre, malditos, Isabel GómezFotografía: Beatriz Martínez
Al volver a tomar el control de su vida, es capaz de observar las flechas con las que antes se torturaba. El cuadro es una retrospectiva que hace la protagonista de sí misma. Aprecia desde la distancia, la situación de la que acaba de salir. Ahora ve las flechas surcando el cielo sin que la toquen.
360 Grados, Isabel GómezFotografía: Beatriz Martínez
Al volver a la primera sala encontramos el último cuadro de la exposición, No, que es el único en blanco y negro, representa el punto y final de tanto la exposición, como de esta etapa de la artista. Es un "¡basta ya!" de luchar por los demás y centrarse en ella misma.
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